Con ello elevan su versatilidad y la hacen aún más atractiva para el trabajo.
La BYD Shark se presentó cómo un producto revolucionario por mezclar las capacidades off-road y de trabajo ligero o medio con la electrificación. Sin embargo, para hacer tareas más especializadas o que requerían más poder, a veces quedaba a deber. Por ello la marca puso manos a la obra para crear una nueva variante más capaz en todo sentido.

La nueva variante lleva el nombre de BYD Shark Performance y su cambio más grande está en su tren motriz. Por ello reemplaza el motor turbo de cuatro cilindros de 1.5 litros que usaba como base, por un cuatro cilindros turbo de 2.0 litros. Con ello pasa de 430 hp y 479 lb-pie de par a 469 hp y 516 lb-pie de par.
Con lo anterior el 0-100 km/h de 5.7 segundos baja a 5.5 segundos. Sin embargo, estas cifras no lo son todo, gran parte de la mejora es que pasa de tener una capacidad de arrastre de solo 2,500 kg a 3,500 kg, una cifra que la pone al nivel de sus rivales directos en el segmento mediano.

Si bien su suspensión es independiente en ambos ejes, un poco más parecida a la que vemos en un SUV que en una pick-up, la marca le ha añadido un nuevo modo de manejo para terreno difícil llamado “Crawl” con lo que mejora ligeramente sus capacidades off-road.
Visualmente el exterior no tiene cambios, solamente por dentro muestra una consola central más sencilla y la eliminación del selector de marchas tradicional, para trasladarlo a una palanca colocada en la columna de dirección.

Fuera de ello el nivel de equipamiento sigue siendo bastante alto, por ahora esta variante debuta en Australia, un mercado clave para las pick-up medianas. Sin embargo, nos parece que tiene todo lo necesario para ser enviada a otros mercados en el mundo.
En México la BYD Shark GS, el modelo más caro en su alineación, tiene un valor de 969,800 pesos, por lo que de recibir la variante Performance, esperaríamos que se quedara ligeramente por debajo o por encima del millón de pesos.





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