Han pasado más de diez años desde que el Ferrari Enzo aterrizara en el mercado como un superexótico de producción limitada y con unas aspiraciones que se culminaron incluso antes de estar disponible en el mercado. La marca italiana culminó las 399 unidades del Ferrari Enzo con una variante de competición orientada exclusivamente al uso privado en circuito por parte de clientes muy exclusivos, al que bautizaron como Ferrari FXX. A estas alturas, todos lo conocemos.
El Ferrari FXX se concibió como el máximo exponente del Enzo en circuito, sin limitaciones más allá de las propias moralmente previstas y supuestas que no arraigaran peligrosidad para el piloto. El V12 se mantuvo y la potencia neta se elevó hasta los 820 caballos, sumado a cambios mecánicos brutales y muy profundos, sustituyendo buena parte de la mecánica, añadiendo una aerodinámica casi homogénea con el circuito, lo único malo es que no era apto para circular por carretera abierta. Excepto al menos, una unidad. Justo la que tenemos ante nosotros en este vídeo.




