Se trata de una apuesta fuerte por la electrificación que tiene cómo prioridad el mercado europeo.
El Volkswagen Polo se ha convertido en uno de los productos más populares de la marca a lo largo de los años gracias a su tamaño, precio, equipamiento y eficiencia. Durante seis generaciones logró mantenerse en la zona más alta de la tabla de ventas de prácticamente cualquier mercado que pisaba, sin embargo, para su séptima iteración el cambio es radical. Así es el nuevo Volkswagen ID.Polo.

A lo largo de su historia el Polo ha colocado más de 20 millones de unidades en sus más de 50 años de historia y la marca planea expandir esas cifras en la nueva era eléctrica. Cómo sabemos este auto se construirá sobre la nueva plataforma MEB+ pensada solo para autos eléctricos.
Imagen tradicional de Volkswagen, pero adaptado a la era eléctrica

Su imagen sigue las recetas más exitosas de la marca de Wolfsburg con trazos sencillos, limpios y que mezclan a partes iguales la sobriedad con algo de un toque jovial, pues cómo siempre, el Polo tiene cómo objetivo a los clientes jóvenes de diferentes regiones del mundo.

Cuenta con faros y calaveras LED, la posibilidad de llevar quemacocos, rines de diferentes diseños acorde a la versión y un tamaño de 4.05 metros de largo. Cabe destacar que gracias a su plataforma de auto eléctrico el espacio interior es más cercano a lo que veríamos en un Golf a combustión que lo que portaba el Polo. En ese sentido su cajuela puede rondar entre los 351 litros a 441 litros, una capacidad 25% mayor a la del modelo a combustión.
Interior con toques retro y botones tradicionales

El interior del ID.Polo marca un gran cambio en la forma en la que se diseñan los mismos, pues reconocen que el uso exagerado de paneles táctiles terminó causando más problemas y quejas para los usuarios que beneficios. Una decisión que la marca tomó para ahorrar en producción y aumentar sus márgenes de ganancia.
Por ello en el ID.Polo la presencia de estos elementos se limita al mínimo, mientras que los botones tradicionales recuperan su lugar en botones, consola central y otras áreas. En cuanto a equipamiento lleva una pantalla central de 13”, un cuadro de instrumentos digital de 10” que por cierto cuenta con un modo retro que le permite cambiar su interfaz para imitar la que el Polo de primera generación llevó.

Otros elementos interesantes son: aire acondicionado automático de doble zona, iluminación ambiental, cargador inalámbrico para celular, Apple CarPlay y Android Auto, asientos delanteros con ajuste eléctrico y masaje, sistema de audio Harman/Kardon de 425 watts y una suite de asistencias avanzadas a la conducción completo en todo sentido.
Un solo motor eléctrico, tres niveles de potencia

Mecánicamente el nuevo ID.Polo solo tendrá un motor eléctrico que se colocará en el eje delantero y que acorde a la versión puede entregar distintos niveles de poder. En los modelos más accesibles sólo tendrá 114 hp o 133 hp y se alimentará de una batería de 37 kWh que le dará autonomía para unos 329 km por carga.

La versión tope de gama antes de transformarse en un modelo deportivo produce 208 hp y lleva una batería de 52 kWh con lo que puede recorrer hasta 455 km por cada carga. Finalmente y por separado llegará la variante GTI con la misma batería, pero algo más de poder llegando a los 223 hp, una suspensión más baja y rígida, electrónica ajustada y dirección de mejor respuesta. Además, de una imagen más deportiva para ser digno de llevar las siglas icónicas del modelo deportivo.
VW no se olvida del Polo a combustión

Volkswagen afirma que el nuevo ID.Polo tendrá un costo que arrancará por debajo de los 28,000 euros, es decir, por debajo de los 408,000 pesos mexicanos. También queda claro que su mercado principal será el europeo.
Si bien una variante a combustión de esta séptima generación está totalmente descartada, Volkswagen confirma que el Polo de sexta generación a combustión seguirá existiendo con varias actualizaciones por varios años más para satisfacer las necesidades de mercados y clientes que aún no están listos para dar el salto a la electrificación total.





