Seguro que al prender tu coche o moto, has visto un indicador que cita las siglas ABS (Antilock Brake System), éstas son las “simples” palabras que nos pueden salvar de un susto en carretera si sabemos usar éste gran sistema.
Según las estadísticas se cifra en un 38% la reducción de accidentes gracias al ABS, y nada más y nada menos que un 48% los fallecidos en accidentes de tráfico, con éstas cifras es más que lógico que los coches cuenten con esta tecnología.
Por otro lado, la incorporación del sistema ABS ha dado pie al desarrollo de muchos sistemas complementarios, tales como el control de estabilidad (ESP), el sistema de reparto de frenada (EBD o similar). Éstos sistemas, que ahora salvan vidas, han podido llevarse a cabo a través del sistema ABS ya que usan los mismos sensores, módulos y acciones que éste.
En algunos vehículos modernos, al activarse el ABS, también ayuda a que los sistemas de seguridad pasiva (Los que minimizan los daños a los ocupantes una vez el accidente ha ocurrido) tales como Airbag, pretensores de los cinturones o reposacabezas activos se “preparen” para una actuación mucho más rápida, ayudando a disminuir el tiempo de reacción de éstos varios milisegundos, algo muy importante en accidentes a alta velocidad.
Se trata de un sistema de seguridad activa, el cual nos ayuda a reducir enormemente la distancia de frenado, y puede significar la diferencia entre que una frenada de emergencia se quede en un susto, o tenga consecuencias algo más graves.
Numerosos estudios declaran que cuando las ruedas están derrapando, la capacidad de frenado disminuye drásticamente, de modo que la clave reside en buscar el punto justo de mayor fuerza de frenado, sin que la rueda llegue a bloquearse.
Su funcionamiento es muy sencillo, simplemente, cuando uno de los sensores ubicados en las ruedas detecta que una de ellas no está girando mientras que las otras sí, un módulo de válvulas situado tras la bomba libera presión del circuito de frenos para que ésta siga girando, y en cuanto detecta que vuelve a girar, aplica de nuevo presión en el circuito para frenarla. De ese modo obtiene una frenada mucho más efectiva, ya que se reduce al máximo el tiempo en que la rueda está bloqueada.
Sus ventajas son muy amplias y variadas, entre ellas, podemos destacar que el vehículo con ABS es capaz de frenar al máximo a la par que podemos girar el volante para esquivar un obstáculo, mientras que cuando no equipa ABS, si no levantamos el pedal del freno el coche sigue recto, de modo que con éste sistema, podremos hacer maniobras como la de la imagen:

En la práctica, lo que notamos a los mandos es que el pedal del freno vibra y el coche hace un ruido estrambótico, hay que saber reaccionar, no asustarse y seguir haciendo fuerza al pedal, así estaremos haciendo un uso correcto del sistema ABS.
Datos acerca del Antilock Brake System:
Actualmente, solo el 1% de motocicletas lo equipan
En camiones, se incorpora ABS tanto al camión como al remolque.
Actualmente hay caravanas y remolques pesados con ABS electrónico.
La idea de un sistema de frenado anti-bloqueo, fue patentada por BOSCH en 1936
El primer vehículo con este sistema fue el Mercedes-Benz Clase S de 1972.
Los aviones, en su tren de aterrizaje, usan éste sistema para reducir la distancia de frenado.




