Ha pasado mucho tiempo desde que las madres podían llevar a sus hijos recién nacidos en brazos en el coche, por suerte eso ha cambiado y los Sistemas de retención infantil (SRI) están más regulados y controlados. Ésto, junto a la evolución de los medios de seguridad de los actuales automóviles, ha reducido en un 85% la mortalidad infantil en accidentes de tráfico, y en un 96% las lesiones ocasionadas al menos.
En el mercado encontraremos mil tipos de sistemas, sillas, grupos y homologaciones, Estos están divididos en distintos grupos.
Grupo 0 (0 a 13Kg aprox.): Se trata de un capazo homologado para montar en el vehículo, debe colocarse de forma transversal a la marcha, y con la cabeza del pequeño mirando hacia el centro. No son recomendables debido a su inestabilidad, y a que el menor no va sujeto con cinturones.
Grupo 0+ (0 a 13kg aprox.): Es la alternativa más segura al Grupo 0, se trata de una sillita pequeña o huevo, que se coloca mirando hacia atrás por obligación. En cuanto a los cinturones, deben ser de 5 puntos de anclaje para que podamos decir que contamos con una sillita homologada 100% segura.
Grupo 1 (9 a 18kg aprox.): Es el primer grupo homologado que nos da la posibilidad de instalarse en sentido de la marcha. Debe ir acompañada por un grupo de arneses de 5 puntos. Dependiendo del vehículo, podremos usar una con Isofix o sujeta con el cinturón de seguridad del coche.
Grupo 2 y 3 (15 a 36kg aprox.): Es la silla convencional que conocemos todos, a excepción de algunos modelos todas van en sentido de la marcha. Al niño lo sujetan o bien unos arneses de 5 puntos, o el mismo cinturón del vehículo. Están indicadas para cuando el niño es demasiado pequeño para usar el cinturón del coche, y demasiado grande para una silla de Grupo 1.

Como se puede ver, los diferentes grupos hacen referencia al peso, pero nunca a la estatura, pues se entiende que cada niño crece de una forma diferente. Somos nosotros los que debemos juzgar cuando es el mejor momento para pasar al niño al siguiente grupo atendiendo a que nunca debe sobresalir la cabeza de la silla, si vemos que es el caso o que falta muy poquito, quizás es el momento de dar el paso.
En el mercado existen dos formas de sujeción para las sillitas infantiles, por un lado tenemos la sujeción convencional con los cinturones del propio coche, y por otro el Sistema ISOFIX. Corren los rumores de que éste último es infinitamente más seguro, pues bien, de entrada es falso. Es cierto que reduce las posibilidades de montar la silla de forma errónea, ya que su montaje es mucho más sencillo y rápido, pero una silla convencional bien montada es igual de segura que una con Isofix.
Numerosos estudios muestran que más del 70% de padres no usan correctamente las sillas, o bien porque no saben montarla debido a su complejidad, o bien porque con las prisas de cambiarla de un coche a otro se olvidan de tensar los cinturones correctamente… Para ello nacía Isofix, unos sistemas de anclaje directo al chasis del vehículo que con un simple “click” dejaba la sillita en su sitio y bien sujeta, aunque sí que es cierto que debemos fijarnos, pues el sistema debe ir acompañado de un tercer punto de anclaje para evitar el balanceo de la silla. En el mercado hay sillas Isofix con el tercer punto de anclaje superior (Top Tether), o con una pata de apoyo al suelo del vehículo.
No podíamos dejar pasar ésta oportunidad para intentar concienciar a los padres de la importancia de hacer nuestros viajes, por cortos que sean, más seguros. Para ello, unos puntos claves que nos ayudarán:
Da ejemplo, usa siempre el cinturón aunque el trayecto sea corto.
Asegúrate siempre de que la sillita está bien sujeta y no dudes en consultar a un experto.
Compra la silla que mas se adecue al coche y al niño, pruébala antes de comprarla si es necesario.
Hazle comprender al pequeño que los sistemas de seguridad son muy importantes.
Respeta siempre las instrucciones de montaje de la silla.
No olvides disfrutar de los viajes con la tranquilidad de saber que tu hijo va seguro.

