Para promocionar su nueva versión del Mégane, en Suecia, Renault decidió hacer algo fuera de lo común, un acción bautizada como “Running on love”, un concepto que se basa en cómo conversamos dentro del vehículo.
Y es que para hacer que el auto circule se necesitó además de gasolina, palabras bonitas. Renault modificó uno de sus nuevos Mégane, para detectar el tono de la conversación, en caso de que la plática no fuera de forma sutil, amorosa y pacífica, el auto se detenía.
Dicha prueba se llevó a cabo en un circuito cerrado en el que varias parejas se metían al auto y debían completar el circuito.




