Durante un siglo Mazda ha destacado por su tecnología y diseño de vanguardia. En lugar de copiar conceptos existentes, la firma equipó su primer vehículo de motor con tecnología desarrollada internamente.
El Mazda-Go Type-DA, un motocarro de tres ruedas presentado en 1930, presentaba una transmisión con marcha atrás y fue construido con materiales ligeros, mejorando su eficiencia y agilidad, así como su carga útil.
La diversión al volante y un diseño llamativo, en el mejor de los casos conceptos aplicables a los vehículos utilitarios de la época, era importante para Mazda incluso entonces. Tomemos como ejemplo el Mazda-Go Type GA, que salió a la venta en 1938. Conocido como el “panel verde” por su acabado exterior, el motor de 669 cm3 y la incomparable caja de cambios de cuatro velocidades del vehículo lo hacían sorprendentemente deportivo y al mismo tiempo mejorando su eficiencia en un 20%. Este espíritu pionero y centrado en el conductor ha estado presente en todos los modelos de Mazda desde entonces.
La ingeniería ligera, la diversión al volante y el diseño elegante se convirtieron en las claves diferenciadoras de Mazda. El R360 abrió el camino para los siguientes modelos que vendrían, incluidos modelos tan bellos como el Mazda Luce (1966-73), también conocido como 1500/1800 / R130, o el Mazda Cosmo Sport / 110S (1967-72). La tradición sigue viva hoy en día con el lenguaje de diseño Kodo, que tiene como objetivo capturar la belleza del movimiento y ha hecho a la marca merecedora de numerosos premios internacionales. La última generación de modelos con diseño Kodo combinan formas minimalistas y expresiones simples pero elegantes, como se puede apreciar en el SUV compacto Mazda CX-30 y el Mazda3, ganador del World Car Design of the Year 2020.
Mazda lanzó su primer automóvil con motor rotativo, el antes mencionado Cosmo Sport / 110S, en 1967. Este impresionante coupé deportivo biplaza de 940 kg presentaba un diseño de la era espacial y un motor de doble rotor con un sonido peculiar, el primero en un modelo de producción, que entregaba 110 CV (y posteriormente 128) con tan solo 982cm3.
Compacto pero potente, el rotativo reforzó la obsesión de Mazda por la ingeniería ligera y llevó más allá sus límites con tecnología y diseños poco comunes.
Este hito supuso un auténtico logro para Mazda, gracias a una tecnología de motores que la competencia había desechado completamente. Otro fue sin duda el Mazda MX-5. Lanzado en 1989, condensó la experiencia acumulada de la marca con un diseño de deportivo ligero y eficiente de menos de 4 metros con tracción trasera. Resucitando el nicho de mercado de biplazas accesibles, Mazda lo convirtió en un gran éxito. Tres décadas después, el MX-5 continúa redefiniendo el placer de conducir y es, con todo merecimiento, el roadster más vendido de la historia.
Mazda también vio un potencial temprano en el hidrógeno. El Mazda Demio FCEV, presentado en Kioto en 1997, está considerado como uno de los primeros conceptos viables de turismos con pila de combustible del mundo. Por su parte, el concepto HR-X (1991) utilizaba un motor rotativo de hidrógeno, al igual que el Capella Cargo (1995), un Mazda 626 wagon probado en vías públicas. Le seguirían otros modelos rotativos de hidrógeno, incluidos el Mazda RX-8 bi-fuel y el monovolumen Mazda5 / Premacy ofrecido en leasing a empresas en Japón. La compañía también fabricó versiones eléctricas enchufables del Premacy con un motor rotativo propulsado por hidrógeno como extensor de autonomía. El sistema evolucionó en 2013 con una versión de producción limitada del Mazda2 / Demio EV, cuyo pequeño motor de un solo rotor duplicó la autonomía de la batería de este modelo urbano mientras funcionaba con gasolina, propano o butano. Hoy es el Mazda MX-30, el primer modelo 100% eléctrico de la marca, que montará en un futuro próximo un motor rotativo que alimentará las baterías de este nuevo SUV.
La gama de motores Skyactiv-G de gasolina y diésel Skyactiv-D actuales, que ofrecen relaciones de compresión extremas, ofrecen una combinación excepcional de potencia y eficiencia en uso real, lo que supone también menores emisiones. Dicha gama forma parte de la tecnología Skyactiv, que se presentó en 2011 de la mano del CX-5, y que incluye también transmisiones, carrocerías y chasis más ligeros y resistentes. El proceso de desarrollo de Skyactiv fue el ya tradicional en Mazda: explorar incansablemente formas de evitar el pensamiento convencional para conciliar elementos aparentemente contradictorios: potencia frente a bajo consumo o dinamismo frente a confort, siempre con el objetivo de ofrecer la mejor experiencia de conducción posible.
Más recientemente, Mazda ha llevado el placer de conducción eficiente un paso más allá con el lanzamiento en 2019 del motor Skyactiv-X en el CX-30 y Mazda3. Una auténtica revolución en el campo de la combustión interna, ya que se trata del primer motor de gasolina de producción del mundo que utiliza encendido por compresión controlado por chispa, uniendo así lo mejor de las mecánicas de este tipo. Por último, estas últimas semanas ha llegado a los concesionarios el nuevo Mazda MX-30, un SUV compacto 100% eléctrico con el nuevo motor e-Skyactiv que viene a romper con los estereotipos de la conducción que ofrecen los vehículos que incorporan esta tecnología.





