El Mazda CX-6e se perfila como el próximo gran paso de la firma japonesa en su estrategia de electrificación global. Este SUV eléctrico de tamaño mediano irrumpe con una propuesta de diseño audaz que combina líneas deportivas con proporciones estilizadas tipo shooting brake, diferenciándose visualmente de las típicas carrocerías elevadas del segmento. Concebido en colaboración con Changan, el modelo presenta una postura baja, hombros anchos y una silueta fluida que favorece la eficiencia aerodinámica, complementada por elementos como cámaras en lugar de espejos y pilares huecos en la zaga.

Debajo de su carrocería futurista se encuentra la plataforma EPA1, desarrollada conjuntamente por Mazda y Changan, específicamente para vehículos eléctricos. El CX-6e ofrecerá dos variantes de batería: una de 68.8 kWh que proporcionaría hasta 480 km de autonomía, y otra de 80 kWh, capaz de alcanzar aproximadamente 550 km bajo ciclo NEDC. Ambas versiones estarán impulsadas por un motor eléctrico en el eje trasero, con cifras estimadas de 241 hp y 255 hp, y una aceleración de 0 a 100 km/h en 7.6 segundos, lo que lo coloca en el rango medio del segmento eléctrico.

En el habitáculo, aunque aún no se ha revelado oficialmente en su totalidad, se anticipa un lenguaje de diseño similar al que debutará en el próximo Mazda 6e. Se espera una gran pantalla central flotante, mandos táctiles minimalistas y un aprovechamiento del piso plano típico de los eléctricos para generar una cabina más abierta y confortable. Mazda mantendrá su enfoque en materiales de alta calidad y acabados meticulosos, elementos que han caracterizado a la marca en sus últimos lanzamientos.
El estreno mundial del CX-6e está previsto para el Salón del Automóvil de Shanghái 2025, con comercialización inicial en el mercado chino. No obstante, Mazda ya ha confirmado su intención de llevar este modelo a Europa y otros mercados clave, incluida una eventual expansión hacia Norteamérica. Se estima que su precio arrancará por debajo de las €51,000 euros, convirtiéndolo en un contendiente serio frente a opciones como el Tesla Model Y, Volkswagen ID.4 y Audi Q4 e-tron.





Con esta apuesta, Mazda no solo se suma a la creciente ola de SUV eléctricos, sino que lo hace con una propuesta estética diferenciada y un enfoque centrado en la experiencia de manejo, eficiencia y refinamiento. El CX-6e marca el inicio de una nueva era para la marca, una que respeta sus valores de diseño emocional y dinámica de conducción, pero los proyecta hacia un futuro donde la electrificación será protagonista.





