Es un hecho ya más que confirmado, el Dodge Challenger y Dodge Charger dejarán de producirse a finales de. 2023, no sin antes despedirse por la grande.
Dodge lanzará ediciones especiales aún si revelar cómo serán, pero sí que habrá siete versiones, seis de estas rendirán homenaje a los Dodge anteriores y el séptimo será previsiblemente, el último en su especie.
Aunque estas ediciones especiales captan la mayor parte de la atención de Dodge, la marca no se ha olvidado de los modelos de producción estándar: cada Charger y Challenger que salga de las líneas de producción de Brampton (Ontario, EEUU) lo hará conuna placa debajo del capó que rezará “Last call” (“Última llamada”) e incluirá la silueta del vehículo junto con las siguientes frases: “Diseñado en Auburn Hills” y “Fabricado en Brampton”.
Por otro lado, Dodge ampliará (aún más) su programa Jailbreak: el mismo que ha permitido a sus clientes personalizar sus ‘muscle car’ con características y opciones que generalmente no están disponibles. Esta opción estaba limitada a las variantes ‘Hellcat Redeye Widebody’, pero con motivo de la despedida también estará disponible para los modelos Hellcat 2023 más asequibles.
También se unirá el equipo de Dodge’s Direct Connection con una larga lista de repuestos y la posibilidad de personalizar la carrocería en función de los gustos del conducto. Estará disponible, también, el chasis Drag Pak y piezas de carbono firmadas por SpeedKore. La cereza del pastel la pondrá Drop Top Customs: si el cliente así lo quiere, transformará los ‘muscle cars’ de 2022 y 2023 en descapotables.





