Mustang GT 50 Aniversario
Ford ha celebrado los 50 años del mítico y exitoso Mustang y lo hace en grande, ya que este pony car presenta una estética única e inconfundible. Es fácil apreciar la carta libre que tuvieron los diseñadores al momento de llevar a cabo el diseño de este inigualable deportivo.
Podemos ver fácilmente su ADN… el auto goza de un carácter súper agresivo, el gran cofre como ya sabemos, simula un puño cerrado, consiguiendo darle este punto de golpe a primera vista y sí, el Mustang nos recibe con gran asombro. Los pares ópticos, aunque son pequeños, roban la atención por un buen momento. La parrilla no podía ser mejor, continuando con el estilo agresivo, de gran tamaño y proporciones que van de acuerdo a la forma general del frontal.
En el perfil “Fastback” es notoria la línea de estilo que nace en los faros, cruza todo el costado y sigue hasta la punta trasera. Con esto los diseñadores consiguen darle una postura más dinámica y atlética, además de hacerlo visualmente más largo. EL auto mantiene la esencia del primer Mustang, es admirable ver cómo evolucionaron estos detalles y no sólo conservarlos, si no que además, los adaptaron de una gran forma.
En la parte trasera los detalles continúan: las luces traseras “tri-bar” han ido evolucionando a lo largo de las historia, en esta ocasión para nuestro gusto, son las mejores y contrastan con el antifaz que engloba el logo y las luces. El difusor es una compleja forma que visualmente dota de mayor agresividad.
El interior muestra una solución creativa a los problemas del conductor y pasajero, sin perder el estilo de los anteriores Mustangs, claramente con una modernidad que se acompaña por materiales cromados y en aluminio. Todo esto aunado al mítico tablero en una buena posición, ayudándonos a tener una mejor vista del exterior que en algunas ocasiones se complica por el cofre largo. Cómodo, deportivo, agresivo y moderno; así es el interior del nuevo Mustang.
Manejarlo en circuito es llevar al extremo tus habilidades, intentar domar los 435hp no es cosa sencilla, pero sí emocionante. La trasera en curvas es divertida hasta el momento en que los asistentes de seguridad nos ayudan a conservar nuestra curva y recta. El arranque es impresionante y el sonido nos puede hacer temblar. En general, el balance del auto junto con la estabilidad se notan en toda situación extrema. Un deportivo que hace honor a la dinámica y deportividad. En ciudad la cosa no cambia mucho más que por la velocidad en la que tenemos que circular sin embargo, el placer continúa a bajas velocidades.
Por Edu Vasat
Fotografía José Ramón Cagigas




